La huella imborrable del plomo

Fotografías y texto: Lissette Lemus

A 18 años del cierre de Baterías de El Salvador, conocida como fábrica Récord, un grupo de extrabajadores continúan exigiendo justicia. Los afectados padecen enfermedades crónicas que han afectado sus riñones, huesos y articulaciones, las cuales asocian con su trabajo en la empresa. 

Ellos piden una compensación económica por los daños en su salud por haber laborado en condiciones de riesgo expuestos al plomo y sometidos a una supervisión deficiente en materia de seguridad ocupacional. 

El doctor Rafael Aguirre, médico especialista que dirigió un estudio en 2012, explica que en el caso de los extrabajadores de la fábrica de baterías no se pudo determinar científicamente que las afectaciones de salud fueran provocadas por la exposición al plomo, debido a la falta de acceso a pruebas especializadas de toxicología. 

Los análisis de pulmones, cabello y piel, así como las biopsias de riñón e hígado, nunca se realizaron. A pesar de esto, Aguirre señala que la literatura médica y las investigaciones indican que la exposición prolongada al plomo se asocia con enfermedades como anemia, insuficiencia renal, cáncer y trastornos autoinmunes, como lupus y artritis reumatoide.

Según registros de la Asociación de Derechos Humanos Tutela Legal, Doctora María Julia Hernández, al menos 30 extrabajadores han sido diagnosticados con enfermedades crónicas de ese tipo y más de 100 residentes de Sitio del Niño presentan problemas de salud relacionados a la exposición al plomo.

Las personas habitantes de la zona aledaña a las instalaciones donde funcionó la planta en el cantón Sitio del Niño, San Juan Opico, también exigen el retiro del material contaminante que aún se encuentra en el lugar. Dentro de las bodegas abandonadas y vandalizadas aún se observa montones de chatarra,  equipos deteriorados y un volcán de escoria.

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