“El arte cruza fronteras más fácil que las personas”, Jorge de León

Texto y video: Raúl Benítez

Una escultura puede viajar de un país a otro sin necesidad de solicitar una visa. Basta con cumplir ciertos trámites de envío y transporte. Para una persona, en cambio, atravesar una frontera puede significar años de espera, incertidumbre e incluso el riesgo de ser deportada, al menos esta es la reflexión que hace Jorge de León, artista guatemalteco, para reflexionar sobre la migración y la memoria. 

Esta contradicción es el punto de partida de Sculpture Shipping, la exposición del presentada en el Centro Cultural de España en El Salvador (CCESV). A través de esculturas, dibujos en tinta china y elementos cargados de simbolismo, el artista propone una reflexión sobre la migración, las fronteras y las transformaciones que experimentan las personas cuando abandonan su lugar de origen.

“La idea era cómo una escultura puede viajar mucho más fácil que un artista”, explica De León. Para ilustrarlo, recurre a su propia experiencia: mientras una obra puede ser enviada a Estados Unidos mediante trámites de transporte, conseguir una visa para ingresar a ese país podría tomarle al menos dos años, sin garantía de obtenerla.

La elección del nombre de la exposición tampoco es casual. Según el artista, es una referencia al sueño americano y a las condiciones de quienes buscan traladarse a Estados Unidos, donde uno de los primeros obstáculos será el idioma.

Migrar también es transformación

Para De León, la migración no se limita al desplazamiento físico. También implica una transformación de las personas, de sus identidades y de los territorios que habitan. “El ser humano es dinámico, va a cambiar. Y el entorno te afecta, como vos afectás el entorno también”, señala.

El artista compara esta experiencia con la de una tortuga o un caracol que lleva su casa a cuestas. Quienes migran trasladan consigo recuerdos, costumbres y formas de comprender el mundo. Al mismo tiempo, incorporan nuevas experiencias y contribuyen a transformar las sociedades que los reciben.

Aunque las razones para abandonar un país pueden ser diferentes, De León encuentra un punto común entre quienes huyen de la violencia y quienes buscan oportunidades económicas: el deseo de vivir mejor. “Si querés migrar para trabajar, querés vivir mejor. Ese es el punto”, sostiene.

Una exposición que se construye como una sola obra

Aunque Sculpture Shipping reúne diferentes piezas y técnicas, De León considera que el conjunto debe comprenderse como una sola obra. “Unas se complementan a las otras. Unas dan una narrativa del viaje del migrante y el cuestionamiento político social”, explica.

Las esculturas y los dibujos construyen una narración fragmentada sobre el desplazamiento, los caminos recorridos y las incertidumbres que acompañan el viaje. Entre las piezas destaca una reinterpretación del perro con ruedas de Cihuatán, una referencia al patrimonio arqueológico salvadoreño que el artista incorpora a su reflexión sobre el movimiento.

La elección de este elemento tiene también una dimensión personal. De León recuerda haber visto a personas migrantes atravesar Guatemala acompañadas de sus perros, animales que forman parte de sus vínculos afectivos y familiares. “Imaginate traértelo desde Sudamérica, tu chucho, e irlo cargando”. La imagen introduce una dimensión cotidiana y emocional en la experiencia migratoria: abandonar un territorio no significa necesariamente desprenderse de todo aquello que constituye el hogar.

La memoria frente al olvido

Las referencias a las culturas prehispánicas dialogan con las experiencias contemporáneas de migración. Sin embargo, De León evita establecer interpretaciones definitivas sobre el significado de sus obras.

Para el artista, la creación es también un proceso de investigación y aprendizaje. Las conversaciones con otras personas y las diferentes interpretaciones que surgen alrededor de sus piezas enriquecen su comprensión de los temas que aborda.

Esta apertura forma parte de su concepción del arte: una práctica que no necesariamente debe ofrecer conclusiones, sino generar espacios para observar críticamente la realidad.

La migración también está atravesada por la memoria. Las personas llevan consigo historias individuales y colectivas, mientras las sociedades construyen relatos sobre los desplazamientos que han marcado su pasado.

De León considera que recordar es fundamental para reconocer los errores y evitar repetirlos. “La memoria es importante para no cometer los mismos errores. Para revisarte y entender qué es lo que ha pasado”, señala.

No obstante, reconoce que el arte tiene una relación particular con la memoria histórica. Una obra puede conservar el registro de una época, pero su interpretación puede transformarse con el paso del tiempo.

Para de León, mientras una escultura puede cruzar fronteras como una mercancía, millones de personas continúan enfrentándose a obstáculos para tener esa misma posibilidad de movimiento… y de una mejor vida.

La exposición permanece abierta hasta el 30 de octubre de 2026, con entrada gratuita, en el Centro Cultural de España, calle La Reforma, n.º 166, colonia San Benito, San Salvador. Se puede visitar de martes a viernes, de 10:00 a. m. a 1:00 p. m. y de 2:00 p. m. a 7:00 p. m. El conversatorio de cierre con Jorge de León está programado para el 29 de octubre, a las 7:00 p. m.

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